MONOGRAFÍA Nº 4A
EL CHAC-MOOL EN LAS CULTURAS AZTECAS Y EGIPCIA.
En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de
México existe la figura de un hombre en piedra, semi-acostado, en decúbito
dorsal. Las plantas de sus pies se posan en su lecho, las rodillas en alto, las
piernas medio flexionadas contra los muslos, el torso arqueado en actitud de
primer impulso para levantarse, con la cara hacia la izquierda y la mirada en
el horizonte; en sus manos un recipiente a la altura del plexo solar.
(Obsérvese el grabado adjunto.)
Este hombre en piedra es conocido por los arqueólogos
con el nombre de Chac-Mool y es uno de los pocos símbolos del panteón azteca
que se salvaron de la destrucción de la conquista.
Fue tallado por los místicos aztecas, mayas, tarascos,
etc., para perpetuar la sabiduría que ellos recibieron como herencia secreta de
sus antepasados.
El nombre de esta escultura azteca es FARAÓN: nombre
cuyas sílabas se descomponen así... FA-RA-ON, y que debidamente
vocalizadas son un Mantram que hace que el cuerpo astral de quien las pronuncie
se separe del físico y el hombre flote en el espacio hacia la gran pirámide de
Gizeh en Egipto.
No es peligroso salir en cuerpo astral. Durante el
sueño todos los seres humanos andamos en los mundos internos con la conciencia
dormida. Toda alma abandona su cuerpo físico durante el sueño, entonces el
cuerpo etérico tiene la oportunidad de reparar al cuerpo físico, cuando el alma
regresa al cuerpo físico despertamos del sueño normal.
En los mundos internos las almas se ocupan en los
mismos menesteres cotidianos que desempeñan en la Tierra durante la vigilia;
compran venden, trabajan en la oficina, en el taller, en la fábrica, en el
campo, etc. Las almas encarnadas y las desencarnadas conviven durante el sueño.
En los mundos internos todo es igual: el Sol, las nubes, las ciudades, las
cosas. Le bastará concurrir a una sesión espiritista para darse cuenta de que
los muertos no aceptan que están muertos y comprenderá por qué las almas de los
vivos aman, sufren, luchan, trabajan durante el sueño. El los mundos internos
tenemos que aprender a conservar la lucidez de la conciencia durante el sueño.
Para esto recomendamos que cada vez que se encuentre
con personas, acontecimientos o cosas raras que llamen su atención, discierna y
se pregunte: ¿Estoy en cuerpo físico o en astral? Dé un saltito para ver si
puede flotar; si llegara a flotar, anda en cuerpo astral; si no flota, está en
cuerpo físico. En los mundos internos actuamos como si estuviéramos en carne y
hueso, como si estuviéramos despiertos. No hay diferencia entre estos dos
mundos, entre el físico y el astral. (Lea "Los mil y un fantasmas" de
Alejandro Dumas)
Lo que habitualmente hacemos en estado de vigilia lo
hacemos también durante el sueño. Si durante el día practica usted la clave de
dar un saltito para cerciorarse en qué cuerpo anda, por las noches, cuando con
propósito de salir en cuerpo astral salte usted de su lecho, quedará flotando
en el espacio y, permaneciendo su cuerpo físico dormido, podrá viajar a través
del infinito para asistir a los bellos rituales y cátedras que imparten los
grandes Maestros en los templos gnósticos que existen en estado de Jinas en
varias partes de este país y en todo el mundo.
Indiscutiblemente, las secretas enseñanzas Nahuas son
comunes a todos los pueblos de la más remota antigüedad. Entre las leyendas
húngaras se habla del "pueblo del monolito" cuyo indescifrables
caracteres se parecen a los que existen en una gigantesca roca perdida en un lejano
valle de Yucatán, México.
No olvide la clave: Aprovechar el estado de
somnolencia entre la vigilia y el sueño para que, por medio de su voluntad, se
desdoble en cuerpo astral, discernimiento y memoria. Con este triángulo
conocerá por usted mismo los grandes misterios de la vida y de la muerte.
Para interpretar sus sueños lea el libro de Daniel en
la Biblia.
Práctica
Párese en posición de firmes con la vista hacia el
Este, levante los brazos sobre su cabeza hasta juntar las palmas de las manos,
baje los brazos extendidos y forme una cruz con ellos y su cuerpo; después,
crúcelos sobre su pecho y acuéstese en decúbito dorsal. Cuando se vaya quedando
dormido pida en oración sincera a Dios y a los Maestros que lo lleven a la gran
pirámide de Gizeh en Egipto. Inmediatamente que termine su oración vocalice las
siguientes sílabas:
FAAAAAAA RAAAAAAA OOOOOMMMMM
El sonido de estas sílabas, con ligeras variantes en
cada una de ellas, corresponde al "FA" natural de la escala
musical que resuena en toda la naturaleza. La sílaba "On",
cambiándole la "n" por la "m" la vocalizaban los Yoguis
antes y después de sus meditaciones.
Todas las mañanas, a la salida del Sol, con la cara
hacia Este, haga prácticas de vocalización con todas las sílabas que se han
dado en este libro, comenzando con la primera sílaba hasta terminar, en mañanas
sucesivas, con las tres últimas de este capítulo.
Si usted practica fielmente por orden cada uno de los
ejercicios que le hemos dado, por lo menos durante seis días consecutivos,
pronto saldrá en cuerpo astral. Entendemos que es usted persona normal, que no
abusa de licores ni del tabaco, que no propaga chismes, que no gusta de hacer
chascarrillos a costa de sus semejantes, que ama y respeta a todo ser viviente.
Recuerde que "Dios, por darle todo al bueno, le
ofrece hasta la cabeza del malvado".
