MONOGRAFÍA Nº 14
SECRETAS ENSEÑANZAS NAHUAS
SECRETAS ENSEÑANZAS NAHUAS
EL DIOS MURCIÉLAGO
En
Chiapas existe el pueblo de Tzinacatán habitado por los Tactziles (gentes del
murciélago) de la familia maya y en el valle de Toluca el pueblo de
Tzinacantepec. En el Popol Vuh (la Biblia Maya) el murciélago es un ángel que
bajó del cielo para decapitar a los primeros hombres mayas hechos de madera, el
murciélago celeste que aconsejó a Ixabalanque y a Hunab Ku lo que debían hacer
para salir victoriosos de la prueba de la caverna del Dios Murciélago.
Encontramos al Tzinagan (murciélago) dibujado estelas,
códices y vasijas mayas con la librea del dios del aire. Se le ven el apéndice
nasal y los dientes triangulares saliendo hacia abajo desde las comisuras de
los labios. En los códices aztecas se le dibujaba en braseros, vasos y
silbatos, siempre como los vampiros de tierra caliente del sur de México.
La boca se caracteriza por los caninos y los incisivos
inferiores tapados por la lengua que, en las urnas zapotecas, siempre aparece
hacia afuera; las orejas grandes y bien formadas, saliendo de las orejas, en
forma de hojas, el tragus en jade; dedos cortos con garras hacia arriba para
poder utilizar las ventosas de las palmas de las manos (las que le sirven al
murciélago cuando se cuelga de superficies lisas) y su apéndice nasal en forma
de silla de montar u hoja.
Los templos Nahuas en forma de herradura estaban
dedicados al culto del Dios Murciélago. Sus altares eran de oro puro y
orientados hacia el Este.
El Dios Murciélago tiene poder para curar cualquier
enfermedad, pero también poder para cortar el cordón plateado de la vida que
une el cuerpo al alma. Los Maestros Nahuas lo invocaban para pedirle curación
para sus discípulos o para sus amigos profanos. A la invocación asistían
solamente iniciados que, en el interior del templo, formaban cadena alternando
en ella hombres y mujeres sin tocarse las manos ni el cuerpo. Los extremos de
la cadena comenzaban a ambos lados del altar y todos permanecían sentados en
cuclillas con la espalda contra la pared. En el altar, flores recién cortadas,
y a sus lados, sobre dos pequeñas columnas talladas en basalto, sendos braseros
de barro pintados de rojo, símbolo de la vida y de la muerte. En los braseros
ardían leños de ciprés (símbolo de inmortalidad) cuyo aroma se mezclaba con el
del sahumerio de Copalli, resinas olorosas y blancos caracoles marinos molidos.
El Maestro vestía la librea del dios del aire y maxtlantl alrededor de la
cintura. De frente, levantando las manos con las palmas extendidas, vocalizaba
tres veces el Mantram ISIS, dividiéndolo en dos largas sílabas, así:
IIIIIIIIIISSSSSSSSSS-IIIIIIIIIIISSSSSSSSSS
Después, con un cuchillo de obsidiana con empuñadura
de jade y oro, bendecía a los concurrentes y en silencio hacía la invocación
ritual:
"Señor de la vida y de la muerte, te invoco para
que bajes a sanar todas nuestras dolencias".
Silencio imponente sólo interrumpido por el crepitar
del sahumerio; de súbito, un batir de alas y un aroma de rosas, de nardos, se
extendía por todo el templo. De los braseros salía una flama que se alargaba
como queriendo alcanzar el cielo, y el Maestro y los asistentes se postraban
hasta poner en tierras sus frentes.
La deidad Nahua de la muerte (el Dios Murciélago)
bajaba ataviada con la librea del dios del aire, o en forma de búho, a las
pruebas fúnebres del Arcano 13. Trece escalones tenían las escalinatas de
entrada a los templos de misterios Nahuas y Huehueteotl, el Dios Viejo, tiene
13 mechones en su cabellera.
Dentro del recinto donde se levantaba el Templo Mayor
de Tenochtitlán existió un templo circular dedicado al Sol; orientado hacia el
este, su techo permitía que el Sol penetrara hasta su altar. En el muro interior
del fondo de ese templo se hallaba un gigantesco Sol de oro puro,
representación visible de la gran deidad invisible, Ipalnemohuani. Su puerta de
entrada era la boca de una serpiente con fauces abiertas; de sus comisuras,
curvos y amenazadores salían los colmillos y, en relieve, sobre el piso, grande
y bífida lengua salía de la puerta del templo. En el frontispicio del templo,
en relieve, abiertas fauces de otra enorme serpiente de afilados colmillos
simbolizando al monstruo contra el cual tenían que luchar los adeptos de la
augusta Orden de los Comendadores del Sol.
Entre las cámaras secretas de este templo de misterios
existió el Tzinacalli (la casa del murciélago) espacioso salón con aspecto
interior de sombría caverna donde tenían lugar los rituales de iniciación para
alcanzar los altos grados de Caballero Ocelotl (tigre) y Caballero Cuauhcoatl (águila). Sobre el dintel de la
pequeña puerta disimulada en el muro interior del fondo de la caverna, la cual
daba paso al templo, colgaba un gran espejo de obsidiana y frente a esa pequeña
puerta ardía en el suelo una hoguera de leña de pino.
El candidato a la iniciación era llevado al Tzinacalli
donde quedaba solo a altas horas de la noche. Se le había indicado que caminara
a través de la oscuridad hacia la luz de una hoguera y que, frente a ella,
hablara al guardián del umbral:
"Soy un hijo de la Gran Luz; tinieblas apártense
de mí"
Los murciélagos comenzaban a revolotear y a chillar
sobre la cabeza del candidato. La leña de pino se iba apagando, sólo quedaba en
ella el rescoldo, cuyo fuego se reflejaba en el espejo. De repente, ruidoso
batir de alas, un alarido aterrador y una sombra humana, con alas de murciélago
y maxtlatl alrededor de la cintura, emergía de la oscuridad amenazando con su
pesada espada decapitar al intrépido invasor de sus dominios.
¡Ay del candidato que retrocedía aterrado! Una puerta,
que hasta entonces había permanecido hábilmente disimulada en la roca, se abría
en silencio y en el quicio aparecía un extraño señalando el camino del mundo de
los profanos de donde el candidato había venido.
Pero si el candidato tenía la presencia de ánimo
suficiente y resistía impávido la embestida de Comazotz (el dios de los
murciélagos), la pequeña puerta, oculta frente a él, se abría suavemente y uno
de los Maestros se adelantaba a su encuentro para descubrir e incinerar a la
efigie del candidato, modelada en papel de amate y oculta entre las sombras de
la caverna, mientras los demás Maestros daban al candidato la bienvenida y lo
invitaban a entrar en el templo. Ritual que simboliza a la muerte de las
pasiones de la personalidad del iniciado en su paso de las sombras a la luz.
A través de las pruebas de la ordalía a que eran
sometidos los candidatos a iniciados en las antiguas escuelas de misterios
Nahuas, el alma animal de éstos se retrataba a veces como murciélago porque,
como el murciélago, el alma de ellos estaba ciega y privada de poder por falta
de luz espiritual del Sol.
Como vampiros, los depravados y avaros se arrojan
sobre sus presas para devorar las sustancias vivas que hay en ellas y después,
deambulando perezosamente, regresan a las sombrías cavernas de los sentidos
donde se ocultan de la luz del día como todos los que viven en las sombras de
la ignorancia, de la desesperación y del mal.
El mundo de la ignorancia está gobernado por el temor,
el odio, la codicia y la lujuria. En sus sombrías cavernas vagan los hombres y
mujeres que sólo se mueven al vaivén de sus pasiones. Sólo cuando el hombre
realiza las verdades espirituales de la vida, escapa de ese subterráneo, de esa
maldita caverna de murciélagos donde Comazotz, que muchas veces mata con su
sola presencia, permanece oculto acechando a sus víctimas. El Sol de la Verdad
se levanta en el hombre e ilumina a su mundo cuando este eleva su mente desde
la oscuridad de la ignorancia y el egoísmo hacia la luz de la sabiduría y el
altruismo. Símbolo de este estado de conciencia en el hombre son los ojos de
águila que, sobre los tarsos de los pies de Coatlicue, tratan de ver hacia el infinito.
Práctica
Le recomendamos que escoja un lugar privado en sus
habitaciones para que en él, sobre un pequeño escritorio o mesa, estudie sus
capítulos cada semana. Sobre ese escritorio no debe faltar un mantel blanco,
una pequeña cruz de madera o metal y a la luz de dos velas de cera o parafina.
Escoja la hora de cualquier día de la semana, por ejemplo, el jueves de 9 a 10
ó de 10 a 11 p.m. Tres días antes de efectuar la invocación del Dios Murciélago
o Comazotz, debe alimentarse exclusivamente con frutas, legumbres, pan negro y
leche. No tema invocar a Comazotz con quien tiene usted que enfrentarse para
seguir con éxito en nuestros estudios. El alma, purificada por el amor y la
sincera devoción a su Dios interno, no debe temer a nada ni a nadie sino al
temor. Guarde solamente para usted esta experiencia de su vida en el sendero.
