MONOGRAFÍA Nº 3
EL DECAPITADO
En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de
México se encuentra un monolito fálico que representa a un hombre decapitado.
La cabeza ha sido reemplazada por siete serpientes que se levantan con las
fauces abiertas y de las cuales salen bífidas lenguas simbolizando a la luz; el
hombre tiene el falo en erección. De su columna vertebral salen rayos de luz a
los cuales señala con una de sus manos. (Observe el grabado de la Monografía)
El
fuego del Universo “El fuego sagrado de Pentecostés” salía como lenguas de
fuego por sobre las cabezas de los doce apóstoles". (Hechos 2,14).
El monolito fálico Nahual con las siete serpientes
simboliza a Quetzalcoatl victorioso. El falo en erección, que las siete
serpientes con bífidas lenguas son el fuego sexual del adepto de las ciencias
arcanas. Los Yoguis nos hablan del Kundalini, la serpiente ígnea de los mágicos
poderes del rayo.
Los Nahuas adoraban a Quetzalcoatl como dios de los
vientos pero también lo adoraban como séptuple serpiente preciosa de plumas de
Quetzalli que dormitando, caída en los abismos atómicos de la mujer y del
hombre, en el coxis, espera ser despertada y levantada por la pareja perfecta.
Las siete serpientes que reemplazan a la cabeza del
decapitado simbolizan también que el hombre que levanta a sus siete serpientes
se convierte en Dragón de 7 Verdades. El falo en erección, en forma de palma,
nos indica que sólo por medio de la magia amorosa se levantan las serpientes,
entonces los hombres y las mujeres alcanzan en la vida la victoria. No hay nada
más grande que el amor. Dios resplandece sobre la pareja perfecta.
La columna vertebral consta de treinta y tres
vértebras que están colocadas una sobre otra, en forma de anillos, formando,
así un canal óseo que contiene y protege a la médula espinal, el árbol de la
vida física, que partiendo del cerebro desciende hasta más abajo de la segunda
vértebra lumbar, y de allí se prolonga en un manojo de nervios hasta el coxis.
La región cervical tiene siete vértebras, la dorsal doce, la lumbar cinco, la
sacra cinco y la coxígea cuatro vértebras.
La médula espinal es séptuple. En el centro y a todo
lo largo de ella existe el canalis centralis. Dentro de éste existe otro
finísimo canal, y dentro de éste, otro, hasta siete, por donde sube, una vez
despierta, la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli. Dentro de la médula
espinal tenemos, uno dentro del otro, al canal del cuerpo físico, al del cuerpo
etérico, al del cuerpo astral, al del cuerpo mental, etc., estos son los cuatro
cuerpos de pecado, también son el templo donde mora el Intimo. El Intimo tiene
dos almas: el alma universal o divina y el alma humana.
El hombre tiene siete cuerpos que se compenetran sin
confundirse. Cada uno de ellos tiene su propia médula espinal. A cada una de
éstas le corresponde una serpiente. Dos grupos de tres serpientes y, en medio,
la corona sublime de la séptima serpiente, la lengua de fuego que nos une con
la Ley, con el Intimo, con el Padre.
Con la primera iniciación de misterios mayores el
hombre enciende, en él mismo, el Fuego Universal, despierta y levanta a su
primera serpiente, con la segunda iniciación a la segunda serpiente; con la
tercera iniciación, a la tercera serpiente y así, hasta levantar a la séptima
serpiente.
El asenso de la séptima preciosa serpiente de plumas
de Quetzalli a lo largo de cada una de las 33 vértebras de la espina dorsal
(los 33 grados de la masonería) es muy lento, difícil y sólo es posible por
medio de la magia sexual. No permitir la eyaculación y transmutar el semen, que
parte de los testículos en el hombre y de los ovarios en la mujer, en energía
electromagnética que sube por los diferentes conductos de ambos para unirse con
la médula espinal en la glándula coxígea, y de allí asciende al cerebro
convertida en átomos solares y lunares.
Cuando por la alquimia del contacto sexual amoroso se
transmuta el semen en energía electromagnética y ésta hace contacto con la
glándula coxígea, despierta, se agota y se levanta la serpiente preciosa de
plumas de Quetzalli que, transformada en Quetzalcoatl, nos da poder para
desatar y detener a los vientos, para desatar y calmar a las tempestades, para
producir o apagar el fuego, para aquietar o hacer temblar a la tierra.
Práctica
Acostado en su lecho, con todos los músculos de su
cuerpo relajados, adormézcase pensando que el fuego sagrado del Espíritu Santo
sigue bajando desde el cielo y entra en su cabeza por la glándula pineal.
Sienta que ese fuego inunda su cerebro y pone en movimiento, de izquierda a
derecha, a la maravillosa y bicolor flor de loto de su chakra pituitario, al
Ojo del Profeta. Véalo lleno de fuego girando sobre sí mismo. En ese estado de
conciencia, vocalice la sílaba IN así:
IiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiNnnnnnnnnnnnnnnnn
Siéntase que está flotando en un océano de fuego. Este
ejercicio debe durar unos 30 minutos y debe hacerse antes de entregarse al
sueño, si es posible a una misma hora, acostado en su cama.
Al día siguiente anote en una libreta todo lo que
soñó, sin contar a nadie sus impresiones, ni comentar este trabajo que sólo es
para el estudio secreto de usted mismo. La glándula pituitaria está situada en
el entrecejo.
